Autlán de NavarroEl Desafío de Transformar la Escasez en Oportunidad

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Por Mtro Juan Luis Garay Puente

El proceso electoral para elegir un nuevo gobierno municipal en Autlán está a la vuelta de la esquina, puesto que, en redes sociales, medios de comunicación locales y desde luego en las voces de los transeúntes con los que puedo dialogar ya hablan de este evento próximo preguntándose qué partido político podría colocar al próximo gobernante.

Por tal motivo amable lector, en este espacio que amablemente me brindan, presentaré una seguidilla de columnas en las que abordaré lo que necesitaría cada partido con base en lo que actualmente se vive y las estrategias de gobierno necesarias para que al menos en las promesas puedan mantener de pie a nuestro querido Autlán de Navarro.

La llegada de un proyecto político basado en los principios de morena a Autlán de Navarro no debe leerse como un simple cambio de administración, sino como una oportunidad de reingeniería profunda. Sin embargo, la brecha entre el “querer” ideológico y el “poder” financiero es ancha. Para que la cuarta transformación no sea solo un eslogan en el municipio, se requiere pasar de la política de la queja a la política de la responsabilidad compartida.

Es importante mencionar que desde mi opinión sí es posible implementar políticas de bienestar incluso con una deuda pública acumulada asfixiante, pero el camino no es el gasto, sino la optimización radical. El principio de “Austeridad Municipal” en Autlán debe primero introducirse en la mente de la ciudadanía y traducirse en una renegociación inteligente de pasivos que libere flujo de efectivo para servicios básicos.

La clave propositiva reside en la transparencia total: si el ciudadano ve que cada peso ahorrado en burocracia se destina directamente a iluminar su calle o bachear su camino diario, la confianza, ese activo tan escaso hoy en día comenzará a retornar.

La interrogante principal es ¿en realidad existe en morena un perfil indistintamente del género que determine la autoridad electoral o en su defecto el propio partido político para colocar el sello distintivo morenista ahora sí en este pedacito de tierra?

La respuesta es NO de momento si analizamos a los que alegremente asoman la cabeza como anunciando que quieren ser candidatos. Pero esto no significa que todo permanezca así, siempre y cuando todos los suspirantes y quienes más allá de morena simpatizamos y confiamos en el proyecto de la 4T exijamos que quien quiera ser candidato cumpla con lo siguiente.

Los aspirantes deben entender que para gobernar una administración sobrecargada y un tejido social donde la corresponsabilidad está rota, no se puede ni se debe ser un político tradicional de escritorio. El perfil ideal debería reunir
tres características no negociables:

Primero: Debe tener Capacidad de Conciliación y Pedagogía: es decir, debe ser alguien capaz de explicarle al pueblo que el gobierno no es un ente todopoderoso, sino un administrador de recursos comunes. Necesitamos a alguien que sepa “educar” en la participación ciudadana, logrando que el vecino se apropie de su espacio público.

Segundo: Debe constar con un Perfil de Gestor Técnico: Ante la falta de dinero propio, el liderazgo debe tener la habilidad de “bajar” recursos estatales, federales e internacionales. La creatividad financiera y el conocimiento de las reglas de operación serán más útiles que los discursos en la plaza y la repetición constante de que pertenecen a la cuarta transformación y que llevan en las venas una afinidad natural a no mentir, no robar y no traicionar si no lo demuestran con hechos. Y…

Tercero; Deben contar con un Temple para la Reingeniería: Se requiere la firmeza necesaria para adelgazar la operatividad administrativa sin que el municipio se detenga. Un líder que priorice el mérito y la eficiencia sobre el compromiso partidista.

La balanza de responsabilidades, hoy cargada excesivamente hacia el gobierno, solo se equilibrará si se incentiva la corresponsabilidad. Propuestas como los presupuestos participativos —donde las colonias deciden el destino de una parte de sus impuestos si cumplen con sus obligaciones ciudadanas— podrían ser la chispa que reactive el compromiso del pueblo.

En conclusión, la ideología de Morena puede florecer en Autlán si se entiende que gobernar para los pobres empieza por no quebrar al ayuntamiento, no favorecer a tu familia colocándoles en las nóminas potenciando el nepotismo y sobre todo conocer profundamente que la técnica se puede enriquecer con ideología, pero ésta en verdad deben conocerla y no repetir eslogan que no saben ni lo que significan.

El éxito dependerá de un liderazgo que combine la sensibilidad social con una disciplina financiera de hierro y, sobre todo, que tenga la humildad de convocar a todos los sectores para sacar al municipio del bache operativo en el que aparentemente se encuentra.

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