“La literatura es más indispensable que nunca”: Amin Maalouf

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Guadalajara, Jalisco.— En un mundo marcado por guerras, debilitamiento de la democracia, avances tecnológicos acelerados y profundas divisiones sociales, el escritor franco-libanés Amin Maalouf llamó a no renunciar a la esperanza y reivindicó a la literatura como una herramienta para comprender el presente e imaginar un futuro distinto.

“Nunca volveremos al mundo de antes”, afirmó Maalouf durante la ceremonia inaugural de la edición 39 de la Feria Internacional del Libro de Guadalajara, donde recibió el Premio FIL de Literatura en Lenguas Romances.

Ante el público reunido en el Auditorio Juan Rulfo, el escritor reflexionó sobre las contradicciones de una época en la que los avances tecnológicos permiten acceder prácticamente de manera inmediata al conocimiento y mantener comunicación con personas ubicadas al otro lado del planeta, pero en la que persisten conflictos que durante décadas parecían destinados a desaparecer.

Maalouf reconoció su admiración por las posibilidades que ofrece la tecnología, pero contrastó esos avances con una realidad que, dijo, no dejó de sorprenderlo: la permanencia de la violencia, el debilitamiento de los sistemas democráticos y la continuidad de las guerras.

Frente a ese panorama, el escritor pidió asumir que el mundo atraviesa una transformación irreversible.

“Podemos lamentarlo o celebrarlo, pero en todo caso debemos ser conscientes de ello para poder avanzar”, sostuvo.

Su mensaje fue más allá de la literatura. Maalouf planteó que la humanidad enfrenta desafíos que requieren superar los intereses individuales y los prejuicios para construir respuestas colectivas.

“Tenemos que elevarnos por encima de nuestras codicias, de nuestros egoísmos, de nuestros prejuicios”, señaló.

Y fue precisamente en la literatura donde colocó una parte de esa responsabilidad. Para el escritor, leer y escribir no son actividades aisladas de la realidad, sino formas de comprenderla y de construir nuevas posibilidades.

“O sobrevivimos juntos, o desaparecemos juntos”, afirmó ante los asistentes, antes de señalar que corresponde a la literatura —y, con ella, a quienes la escriben y la leen— contribuir a reparar el presente e imaginar el futuro.

La intervención provocó una prolongada ovación en el Auditorio Juan Rulfo.

La ceremonia de apertura de la FIL Guadalajara también estuvo marcada por la presencia de Barcelona como Ciudad Invitada de Honor. El alcalde de esa ciudad, Jaume Collboni, destacó los vínculos históricos y culturales entre Barcelona y México, particularmente el papel que tuvo el país como refugio para escritores catalanes durante el exilio republicano.

“A Mèxic salvem les nostres paraules”, expresó Collboni, frase que resumió el reconocimiento de Barcelona hacia México por haber contribuido a preservar su lengua y su producción cultural durante uno de los periodos más difíciles de su historia reciente.

La rectora de la Universidad de Guadalajara, Karla Planter, destacó a su vez el papel de la lectura y la escritura en la formación del pensamiento crítico y la relevancia de la obra de Maalouf para comprender las tensiones del mundo contemporáneo.

Por su parte, Trinidad Padilla López, presidente de la FIL Guadalajara, recordó que la Feria fue concebida como un espacio para la libertad editorial y el intercambio de ideas, donde la lectura puede convertirse también en una forma de cuestionar aquello que resulta incómodo.

Durante la ceremonia se anunció además que la familia del escritor Juan José Arreola donó su biblioteca a la Universidad de Guadalajara. El acervo será resguardado en la Biblioteca Pública del Estado de Jalisco, institución que lleva el nombre del autor jalisciense.

Antes de la entrega del Premio FIL, el secretario de Economía, Marcelo Ebrard, entregó a la rectora de la Universidad de Guadalajara y a la directora de la FIL, Marisol Schulz Manaut, un certificado relacionado con el proceso de excelencia de la Feria, en representación de la presidenta Claudia Sheinbaum.

El jurado del Premio FIL, cuya lectura del acta estuvo a cargo de Carmen Alemany Bay, reconoció en Maalouf una de las voces relevantes de la literatura contemporánea por su exploración de la memoria, el exilio y las fracturas del mundo moderno.

El escritor mexicano Jorge Volpi también destacó la capacidad de Maalouf para revisar el pasado y utilizarlo como una forma de interrogar el presente y advertir sobre los futuros posibles.

Con la entrega del reconocimiento y el mensaje de Maalouf como uno de los momentos centrales, quedó inaugurada la edición 39 de la Feria Internacional del Libro de Guadalajara.

Esta vez, la tradicional declaratoria de apertura tuvo un cambio: fue el gobernador de Jalisco, Pablo Lemus, quien realizó formalmente la inauguración.

La FIL comenzó así nueve días de actividades con una pregunta que quedó flotando en el discurso de su principal homenajeado: qué puede hacer la literatura frente a un mundo que cambia a una velocidad cada vez mayor.

Para Maalouf, la respuesta no parece estar en regresar al pasado, sino en utilizar las palabras para comprender el presente y, sobre todo, para imaginar lo que todavía puede venir.

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