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El Derecho Internacional frente a los Derechos Humanos

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Región de opinión, Hablemos Derecho Con: Victor Manuel Pérez Cabrera

Indudablemente los derechos humanos son un factor determinante frente el derecho internacional; sin embargo los Estados se resisten aceptar el nuevo paradigma mundial en el tema de los derechos fundamentales.

Los Estados siguen resistiéndose aceptar con beneplácito el deber que tienen frente a este fenómeno jurídico, pues ellos siguen defendiendo su postura con la bandera de la soberanía que tiene cada país.

Ciertamente la autodeterminación de los pueblos es un freno para lograr con plenitud la aplicación de los diversos tratados internacionales en las distintas naciones. En este sentido, México no es la excepción, y si bien es cierto que la reforma en materia de derechos humanos del año 2011, vino a fortalecer la cultura del respeto de los derechos humanos, no meno cierto es que aún falta mucho por hacer.

Ahora bien, se manifiesta que no hay normas definidas para hacer valer los derechos humanos a nivel internacional, lo cual no comparto, pues creo que el tema de no acatar los derechos humanos transita más en la falta de la voluntad política, que a la efectividad de la estructura jurídica internacional. Aunado al desconocimiento de lo trascendental que resulta respetar los instrumentos internacionales, como elemento de paz entre las naciones.

Innegablemente, los derechos humanos tiene una fuerza a nivel internacional, tan es así, que hoy en día ya se reconoce al derecho internacional como las normas jurídicas frente a las persona humanas, cuando antes solo se reconocía el derecho internacional como la regulación jurídica que existía entre los Estados.

A pesar de la resistencia que existe de algunos Estados por respetar los tratados internacionales; esto no significa que no lo estén haciendo, pues independientemente de los recursos legales internos que cada país tenga para que sus gobernados hagan valer los derechos; el derecho internacional de los derechos humanos contempla figuras jurídicas para que estos se respeten por los Estados,  y es que la ratificación y adopción de los distintos tratados en materia de derechos humanos los obliga a seguir la ruta de la legalidad.

Entendamos, que la reforma Constitucional del 2011 en México, fue y es de gran trascendencia en nuestro sistema Jurídico, dotando a los Jueces de México de cualquier nivel, de asumir un papel nunca imaginado, ya que pueden o deben convertirse en un juzgador que no solo invoque las normas nacionales o locales, sino que está facultados para basar su actuar en dispositivos legales internacionales, con lo cual el juez obtiene un empoderamiento imaginable, que desde luego ayuda a fortalecer el respeto de los derechos humanos internacionales.

El fortalecimiento de los derechos humanos internacionales, se robusteció con las jurisprudencias internacionales; en este caso por las pronunciadas por la Corte Interamericana de los Derechos Humanos. Criterios que desde luego han penetrado en la Suprema Corte de Justicia de la Nación de México, y que ha permitido que se garanticen los derechos humanos en las distintas instituciones de derechos en México. Sin embargo, nos queda camino por recorrer; por ello, todos los que estamos involucrados en el constitucionalismo mexicano, debemos asumir el reto para responder a la multicitada reforma de derechos humanos en el 2011, y es que más allá de las complicaciones internacionales para hacer valer los derechos humanos internacionales, la problemática radica en la actitud para poder materializar el anhelo de vivir en un país armónico por el respeto de los derechos fundamentales.

Es aceptable que como un país perteneciente a un sistema garante de derechos humanos, queramos lograr a plenitud el cumplimiento de cada norma internacional. No obstante, considero que esto es un sueño inalcanzable, ya que el derecho esta sujetado a las relaciones sociales; es decir, la persona humana interactúa entre sí, lo que significa que cada uno tiene un interés distinto, y que si bien es cierto debe prevalecer el interés común, esto nunca se ha logrado concretar, y no porque el individuo sea malo por naturaleza, sino porque la misma dinámica de convivencia va generando condicionantes sociales no aptas para lograr un fin común. Y este planteamiento no está dirigido a los ciudadanos comunes, sino a los que tienen las riendas de un país; y es precisamente ahí donde se encuentra el gran problema, pues estos nunca centran su política en el individuo, sino en la económica y competitividad internacional, lo cual deja rezagado a la persona humana, cuando su política principal debería radicar en el hombre y la mujer, pues de esa manera tendríamos un mejor mundo donde vivir. Aclarando que mi aseveración no está dirigido al conformismo o a la derrota, sino por el contrario, mi afirmación esta encaminada a que siempre tendremos que estar en pie de lucha, para que los derechos humanos se vallan respetando en cada época que vivamos, ya que nunca encontraremos un estado de plenitud, pues la sociedad evoluciona y en ocasiones el derechos no responde a los distintos fenómenos sociales.

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